El otro día una amiga, en un momento de desorientación profesional, me mandó un mail pidiéndome consejo sobre si debería apuntarse a un postgrado de Community Manager. Con la carrera de Publicidad y Relaciones Públicas bajo el brazo, ha vagado durante sus primeros años de vida laboral entre agencias de diseño y comunicación, sectores al parecer afines a este nuevo nicho profesional. El postgrado, casualmente, lo imparte la universidad donde yo estudié y cuenta en su página web que va dirigido a “futuros profesionales y a profesionales de hoy del campo de: Brand management o Gestión de marca, planners o planificadores estratégicos de la marca, responsabilidad y reputación corporativa, identidad corporativa, marketing, dirección de marca y a todo aquel profesional, emprendedor, que desee aumentar el poder de su marca en la red de hoy, web 2.0 y en el Mercado” y sigue “también para aquellos profesionales que deseen cambiar la orientación de su carrera y entiendan el poder de la web 2.0 en el branding, la economía y sociedad actual.” Creo que no se dejaron a nadie.
Conozco la salud del sector ya que trabajo en él y creo tener motivos suficientes para no recomendar a mi amiga emplear su tiempo y dinero en una formación con poca base y menos recorrido, pero preferí tirar de hemeroteca y le mandé un par de enlaces, este catalítico artículo de Manuel Ángel Méndez en El País y este otro vídeo breve de TV3 donde el gran Genís Roca resume en menos de lo que da un tweet más de lo que yo voy a contar en un post.
Un Community Manager o, en la forma de su último eufemismo, el Social Media Manager, es alguien que supuestamente debería tener entre sus tareas la de monitorizar lo que se dice en Internet sobre la marca para la que trabaja; la intervención en nombre de dicha marca en las conversaciones que se generan sobre ella en la red; la gestión de los perfiles sociales de la marca (Facebook, Twitter, LinkedIn, Youtube y, para los primeros de la clase, Google+) y esta gestión incluye: la humanización de la marca en forma de comunicaciones alineadas con la identidad y valores de la misma; dar respuesta a las cuestiones que plantee el seguidor de la marca e incluso la aportación de conocimiento sobre el entorno, sector o mercado donde la marca desarrolle su actividad; ¿Algún Community Manager en la sala que haya cantado línea? Bien, a los que no les diría que estén tranquilos, su empresa no tiene ni idea de porque están allí y, en consecuencia, no tienen ningún motivo por el que no deberían estar. ¿Vamos para bingo? El Community Manager también debería ser el responsable de desarrollar la estrategia de marca online, gestionar el blog corporativo de la empresa, llevar la comunicación interna, reservar las salas para las reuniones, reponer la máquina de cafés y, por supuesto, de montar la cena de Navidad.
Directores Generales, de Marketing o Comunicación: el Community Manager no existe, sabe mal decirlo en estas fechas. El Community Manager es ese editor de contenidos, esa persona de atención al cliente, el consultor de marketing, el ejecutivo de cuentas y, sobretodo, eres tú. ¿Quién mejor que la persona de atención al cliente para responder a las dudas de los seguidores de la marca? ¿Quién mejor que alguien del equipo de comunicación para monitorizar lo que si dice de la marca? ¿No es eso hacer un clipping? ¿Quién mejor que el máximo responsable de la empresa para escribir un tweet al día que vaya en la línea de los valores de la compañía? ¿Eres CEO o Director General y no sabes la contraseña del Twitter de tu empresa? Haz una llamada, averigua cual es y entra a escribir un tweet sobre algo que haya ocurrido referente a tu negocio, sobre la marcha de la empresa o tus reflexiones sobre sector, el mercado o sobre como ves el futuro. En 30 segundos habrás aportado un enorme valor a los seguidores de tu marca. Distribuye e integra las tareas de community management en tu día a día y en el de las otras personas de tu equipo que ya están asumiendo responsabilidades similares en otros entornos.
¿Quieres algún buen ejemplo? Jil van Eyle dirige la iniciativa Teaming, lo conozco y os puedo asegurar que Jil es una persona muy ocupada, aún así es capaz de encontrar el momento para escribir él mismo las comunicaciones de su marca en Facebook, lo que hace que a día de hoy la suya sea la única marca de la que espero, deseo, recibir nuevas comunicaciones a través de Facebook.
Estoy de acuerdo con lo que dices, Marc . Precisamente el miércoles hablaba con una consultora en estratégia digital que además hace las funciones de community management para sus clientes (no está el tema como para ser sibaritas) y me comentaba que ella misma era consciente de que este sistema no funciona.
Para algunas empresas es más sencillo contratar a alguien que te saque las castañas del fuego (llámese community manager) para evitar enfrentarse a lo desconocido y tener que hacer una integración de las redes en toda la organización. Esto último implica que todos los colaboradores sean embajadores de la marca independientemente del departamento al que pertenezcan (no solo comunicación señores!) y eso es un cambio organizacional… y eso da miedo, paraliza.. :-S
Felicidades a Jil Van Eyle, entiende la importancia de contruir una marca (muy humana) y utiliza hábilmente herramientas “tradicionales” y “contemporáneas” con este fin. Chapeau!
Lo del CEO escribiendo un tuit al día puede ser muy válido para una micropyme, pero para una marca de cierta envergadura es de traca. Es cierto que en la comunicación en redes sociales de una empresa deben implicarse varios departamentos (fundamentalmente tres: comunicación, marketing y atención al cliente), pero alguien tiene que coordinar todo eso. Hay que saber a dónde se va y por qué. En algunos casos hará falta una persona que se dedique a ello a jornada completa, o incluso varias. En otros, la gestión de redes sociales puede ser solo una parte del trabajo del responsable de comunicación. Y a veces es práctico subcontratar este servicio (¿o acaso no se subcontrata a agencias publicitarias, gabinetes de prensa y organizadoras de eventos?). A la persona que se responsabiliza de la mayor parte de este trabajo la puedes llamar community manager o Perico de los Palotes, pero desde luego necesitas que sea un profesional, que tenga dos dedos de frente, que no se crea un iluminado por haber leído dos posts, que tenga clara la identidad y estrategia de su empresa y que eche horas, porque te aseguro que es un currazo.
Marc, es nota que no et dediques al tema. Estic totalment d’acord amb l’Anna. Com etiquetis a la persona que es dedica a la gestió d’una marca on-line és el de menys. És de lògica que segons la magnitud de l’empresa aquest professional haurà d’estar integrat en l’equip d’una manera o d’una altra, però t’asseguro que ha de ser un professional amb dos dits de front perquè aconseguir un bon posicionament a la xarxa no és una tasca fàcil. Requereix un treball de formigueta que comença per tenir una base de dades organitzada, passa per fer tweets i posts al Facebook i acaba per desenvolupar un concepte creatiu i posar en marxa una campanya on-line que pot portar tans o més beneficis per l’empresa que el creatiu que es dedica a pensar campanyes off-line. Simplement ha de ser un professional de la comunicació “actualitzat” pel què fa als nous mitjans de comunicació. Res més.
Millor dediquem-se a no posar tantes etiquetes i a deixar respirar una mica tot aquest “boom”.
Lo que dices funciona en una empresa que tiene internalizada las redes sociales. O en otras palabras, una empresa en la que para sus integrantes usar Twitter o Facebook es parte de su naturaleza..
Eso es el ideal, pero en la realidad no existe. Y te cuento una más, hay empresas en las que esta bloqueado Facebook y Twitter porque los empleados pierden tiempo en esas redes. Cómo se puede esperar que colaboren si las redes están bloqueadas?
Creo que hay mucha teoría en este post pero muy poca experiencia en el campo. Siga participando, Doctor ;)